19 de septiembre

Yo soy mexicana; no solo un 15 o 16 de este mes. Especialmente el 19 de septiembre.

Mi segundo hijo nació un día como hoy a 10 años del sismo del 85. En el hospital veía yo en la televisión las historias de aquellos bebés que habían sobrevivido a los escombros y yo justo tenía uno en el cunero. La empatía con otros no parte de pensar que podría pasarte a ti, parte de saber que les pasó a ellos y tratar de entender y aminorar su dolor.

Para mí hoy es un día de compromiso, lo fue hace 34 años que salí a ayudar, a repartir bolsas y localizar personas. Hace 24 cuando prometí que mi hijo sería educado como un hombre de bien, sensible y bueno en nombre de aquellos padres que se quedaron con los brazos vacíos. Hace 2 cuando empecé a apoyar dolientes del sismo; hijos y padres despojados por el destino pero con un corazón lleno de amor que hoy los mantiene en pie.

Sigo en construcción, como mi país. Buscando ser mi mejor versión, saber más, ser más sabia y más humilde para poder seguir sirviendo a los demás.

Escribo estas líneas con inmenso respeto a los que hoy sienten resurgir su crisis de aniversario. Solo quise decirles que cuentan conmigo.

México,aquí me tienes desde mi trinchera, desde los micrófonos y cámaras que me prestan mandando un mensaje de sí a la vida. No me daré por vencida. Hoy lo vuelvo a prometer.

Quisiera que este día no sea tan solo un simulacro, quiero que sea un recordatorio real de la solidaridad de un pueblo, de nuestra capacidad de dar y de darnos a otros. Que sea un día que nos una, porque así, ninguna muerte habrá sido en vano.

Los abrazo.

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El mar es un personaje

Todos nosotros tenemos una historia con el mar. Para algunos es una ilusión, para otros un temor y para algunos más, un refugio. El mar tiene mucho que ver con mi vida y al fin encontré la manera de rendirle el homenaje correcto.

Acaba de salir a la venta mi nuevo libro; mi primera novela: Convénceme de vivir. En ella, mandé a todas las sirenas a cantarles para regresarles las ganas de estar en esta vida.

Como tanatóloga, atiendo muchos casos de pérdidas; un ser querido, una mascota, un empleo, una mudanza, etcétera. Pero de las más dolorosas e inhabilitantes son cuando alguien llega a decirme que no sabe para qué sigue vivo.

Perder es doloroso, sentirse perdido es insoportable.

El sentido de la vida no debe depositarse en alguien que amamos o el rol que jugamos. Es mucho más grande que eso y dediqué cientonoventa y dos páginas para explicar lo que pienso al respecto.

En este libro repasarás cómo es tu relación con tu madre, con tu abuela, con todas las mujeres de tu linaje. Te plantearás por primera vez qué clase de adulto mayor quieres llegar a ser.

Aquí revisarás la importancia de la amistad, de tomar decisiones a tiempo, de la dignidad y el verdadero amor.

Esta novela es el máximo sueño de mi vida. Mi tributo a mamá, al mar y a la vida. Mi compromiso profesional más grande y el salvavidas que espero lanzar a los brazos de quién lo necesita.

Aquí me tienen.

Yo sé que tratar de convencer a alguien de algo puede ser hasta inmoral pero cuando se trata de la vida, yo seguiré intentándolo.

Mis papás ya no van a misa

He de confesar que todos los domingos voy a misa. De pequeña me acostumbraron y cuando tuve mi crisis de adolescencia rebelde, descubrí que a fuera de misa vendían unos elotes deliciosos, así que seguí yendo. Dos cosas he sido siempre en mi vida; profunda y antojadiza. Mis domingos cumplían ambas .

En la iglesia a la que asisto actualmente habían cuatro parejas de adultos mayores que  nunca faltaban. Una donde el señor iba de bastón y le costaba mucho trabajo sentarse y luego incorporarse, otra donde la señora camina en pasitos pequeños de manera muy curiosa, una más donde ambos van muy bien arreglados, no faltan, pero desde que llegan cierran sus ojos y se echan su coyotito. La última de las parejas que observamos es una muy linda que conocen a toda la comunidad, eran amigos del padre y hasta lo visitaron en el hospital cuando enfermo. Saludan a todos, les ceden el paso en la fila para comulgar  y me encanta verlos juntos porque así quiero llegar a esa edad. La primer pareja ya no asiste, ignoro que pasó pero asumo que alguno de los dos ya no está. Cada domingo busco con la mirada a los otros como diciendo “no me fallen” y mi corazón se alegra de encontrarlos.

Los que ya no van a misa son mis papás. Recientemente caí en cuenta y quiero compartirles, que ellos  para mí, son la misa. Me explico; todos nuestros seres queridos que han muerto han ido al cielo. Ahí solo puede entrar lo que ya es perfecto, como Dios. A la hora de la comunión , se dice que Dios baja a la consagración de la hostia. Si viene Él, pues vienen también  todos los que están con Él. Tu abuelita, tu tío, nuestros amigos, los hijos que no nacieron y también mis papás.

Ignoro si es correcta mi lógica y mi deducción, pero no saben la paz que me dio pensar esto y por eso quise compartírselos. Ahora siento que cada vez que voy al templo no solo tengo una cita con el mero mero, también es un reencuentro con mi familia.

Por favor, si ustedes son doctos en la materia no me vayan a sacar de mi error, porque alguien que extraña está ansioso de esperanza y consuelo.  Yo no lo busco en el alcohol ni las parrandas que bien sé que no resuelven nada. Lo encuentro en la fe, en la paz interior, en la comunidad donde oramos unos por otros.  Me lleno de paz escuchando cosas lindas como el  concepto de amor gratuito, las buenas nuevas o el reino de Dios.

Pienso que no ir a misa es como dejar plantado a alguien que te invitó a cenar y tiene tu lugar puesto en la mesa. No te va a reclamar si no vas, pero le harás falta. Y cuando vayas, su alegría de recibirte será inmensa. Ya sé que Dios está en todas partes pero como tú o como yo, también tiene una casa y le gusta que nos hagamos el tiempo de visitarla.

A mí me encanta que pasen a visitar este espacio de reflexión que es mi blog.

iglesia

¿De qué quieres tu torta?

Se llegó el 10 de mayo. Día de convulsión nacional. La madre le duele al mexicano; si la tiene y no se llevan, si ya no la tiene, si ella lo abandonó, si se la mientan…En fin, no hay quien salga ileso de un Día de las madres.

Yo no les voy a fallar, sé que muchos esperan unas palabras mías antes de mañana para poder sobrellevar el día y aquí tienen mi recomendación: échense una torta.

Mi mamy fue hospitalizada el lunes 11 de diciembre, ella había aprendido a usar Whats App gracias a la infinita paciencia que mi hijo tenía con ella y debo aclarar, sólo con ella. Así que mi mamy era un peligro en el celular. Te mandaba mensajitos diario y esperaba inmediatez en la respuesta. Terminaba sus textos con una bailarina de flamenco o con el ícono de una abuela negra con cabello blanco.

Me alegro tanto de haber respondido en tiempo y forma cada uno de esos mensajes y les cito textual el último que recibí de ella sin saber claro , que lo sería.

“Me dieron de comer un sandwich asqueroso en el hospital, pero ya me dijeron mis niños (mis hijos) que cuando salga me van a llevar a comer una torta de bacalao.”

El siguiente mensaje fue: Ma te aviso que yo tengo ya el teléfono de mi abue.

Ya no escribió más, estuvimos juntas a partir de ahí cada instante y aunque poco después ya tampoco pudo hablar, nos dijimos todo con las manos.

No quedaron temas pendientes, ni te quieros sin decir. Sólo un pequeño asunto que mañana voy a resolver. Como regalo del día de las madres para ella y para mí, voy a comerme una torta de bacalao {ánimas que encuentre fuera de temporada}.

Estoy segura que ustedes tienen su propio pendiente con su mamá, lo no dicho, el beso no dado, un perdón, en fín. Mi consejo es ese, échense su “torta” de lo que se tengan que echar porque nada alivia más un duelo en todo el mundo que la satisfacción del deber cumplido.

Los quiero y lo saben, por eso les comparto aquí mi tesoro más preciado. Quiero que en esta foto sientan mi mano y la de ella para que encuentren fuerza y valor para pasar este 10 de mayo que finalmente solo tendrá 24 horas como cualquier otro día.

Un Sí a la vida

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Después de una pérdida sientes que tu vida no volverá a ser igual. Y tienes razón.

Pero eso no significa que vaya a ser mala, ni que esté acabada; significa que cambió y que en el mejor de los casos, creciste. Debes de capitalizar a tu favor lo vivido, reasignarlo en una parte de tu mente y tu corazón donde te impulse y no te frene. Finalmente, el verdadero homenaje para quien nos ha amado, es decir siempre un sí a la vida.

Viktor E, Frankl fue el fundador de la escuela de Logoterapia. Una ciencia que te lleva de la mano para entender que no escogemos lo que nos pasa en la vida, pero sí cómo nos enfrentamos a ello. Si la actitud es la última de las libertades humanas, elijo ejercer esa libertad con templanza, con aplomo y con fe.

Sé que probablemente tú  estés un poco desencantado de la realidad que hoy nos rodea. Si ves noticieros, si lees periódicos, si escuchas el clamor en la calle, sabrás que no son tiempos fáciles. Que la sociedad está muy dividida y enojada. Que basta la menor provocación para que todo el mundo hiper-reaccione y quieran matar un ratoncito con una pistola.

No te desanimes, la vida sigue siendo hermosa y el mundo un lugar digno de habitarse. Los buenos, diría Facundo Cabral, seguimos siendo más aunque hagamos menos ruido. Por eso te pido que hagas ruido conmigo, que pases la voz de la esperanza, de la resiliencia y que le sonrías al futuro con ilusión.

Si el miedo llama a tu puerta, manda a la fe a que le abra.

Que nuestro ejército sea de optimistas, que nuestra postura vital no sea de temor ni de indiferencia, que sea de alegría por estar vivos y expectantes a las oportunidades que habrán de venir.

Yo no me cansaré de buscar espacios para compartir filosofía de vida, alegría y calma. No porque sea una soñadora incansable, créeme que desde este consultorio tengo una muestra clara de los dolores de la vida pero es aquí mismo donde he aprendido la grandeza del ser humano. Son mis dolientes mis maestros de actitud, es su fuerza la que trato de trasmitir y mi admiración por su coraje, su empuje y por la manera como el amor siempre le gana al dolor.

Tengo la mejor profesión del mundo; vivo el privilegio de acompañar a las personas en su llanto. Transitamos juntos su noche oscura del alma y lo más impresionante de todo, es que la luz siempre acaba emanando de ellos mismos.

¿No es esa la mayor ironía de todas?  Que lloramos la muerte de un ser querido porque perdió algo valioso, perdió la vida. Y muchos que la tienen, la desperdician conscientemente estando deprimidos o enojados ( que viene siendo lo mismo, porque la depresión  en el duelo, no es otra cosa que el enojo vuelto hacia mí mismo).

Gracias como siempre por unirse a mi SÍ a la vida, nos encontraremos en el camino y que por favor, sea con una sonrisa.

El amor en los tiempos de la selfie

No es porque acabe de ser mi cumpleaños, ni porque tenga la misma edad del Súperbowl; pero la verdad, la verdad, no entiendo el amor en estos días.

Tener pareja, solía ser eso; dos siendo parejos el uno con el otro. Apoyarse mutuamente, pasear juntos, disfrutarse, enfrentar la vida agarrados de la mano y tomarse fotos juntos.

Todo parecía ir bien hasta que apareció el diablo vestido disque de autosuficiencia y autoestima. Se denominó a sí mismo selfie, advirtiendo con su nombre que el egocentrísmo sería la adicción.

Qué divertido ser independiente y no tener que pedirle a nadie, que me tome una foto para recordar el lugar en el que estoy. Cambio la cámara de mi teléfono, apunto hacia mí y listo.

Al principio salías tú en chiquito o solo un pedazo de ti y el lugar hermoso detrás. Luego, el lugar fue menos importante y retratarse a uno mismo era el tema. Besito, boca de pato, carita de sorpresa y luego ponernos orejas y hocico de perro. ¿A dónde vamos a parar? diría el Buki.

Esto se ha desatado, teniendo su teléfono a la mano la mujer no necesita al hombre; estando sus amigas en treintaycinco chats al alcance de un click, quién quiere ya platicar con su pareja, mirarlo a los ojos y preguntarle cómo está.

Selfie despertando para decir buenos días a los que no amanecieron contigo. A los de casa ¿para qué?, si ya saben que los quieres. Selfie en el gym para que sepan que fuiste y lo bien que te estás poniendo. Selfie con tu desayuno para antojar a los demás y así todo el día hasta la noche donde compartes tu última imagen gritando extasiada en una fiesta, tomada por ti misma claro.

Estoy confundida, me parece una práctica solitaria. Siento que la relación más estrecha, puede llegar a ser la que tengamos, con esa extensión de nuestra mano que es tan buena, que además de tomar tu foto, le da una arregladita para que te veas tan bien que hasta te la creas que así estás.

No critico ni condeno, solo extraño cuando la foto era un recuerdo del momento y no un álbum interminable para presumirle mi vida perfecta, mi cuerpo perfecto y mis habilidades perfectas al mundo. Me pregunto cuánto daño puede hacerle esto a alguien a quien no le gusta su vida o se aburre en ella y se dedica al triste oficio de contemplar la vida virtual de los demás que desde su recámara, parece tan inalcansable.

Soy de las que necesitan de otros, para que me abracen, me tomen y salgan conmigo en las fotos. Me gusta que me cuenten un chiste para reírnos juntos y no que me compartan memes. Siento bonito que me llamen y me digan que me quieren y no manden doscientos emoticones en un mensaje encriptado por mi cumpleaños.

Quisiera que ustedes se quieran de verdad, no desde la vanidad y el auto homenaje, sino desde la aceptación de su increíble unicidad.

¿Hay más locos que piensen como yo en el amor en los tiempos de la selfie?

No hay nada de malo en quererte pero enamorarte de otro es espectacular.

La sonrisa que vuelve y se queda

El tiempo es algo sumamente relativo. Una clase de matemáticas dura una eternidad y en cambio el recreo es cortísimo. Así la vida, que definimos con un dicho muy mexicano: Que tanto es tantito.

En temas de duelo, la duración de cada etapa es totalmente personal. Un traje hecho a la medida. Hay quien se estaciona en la negación un buen rato, quien se aferra al enojo o quien quiere correr rápido, para llegar a la aceptación en dos semanas. Eso no es posible porque tampoco existen los duelos de microondas.

Si nos quedamos en la tristeza el tiempo suficiente como para extraer significado de ella, entonces no habrá sido estéril el dolor. Habrá dado fruto a un nuevo tú más resistente y empático.

Mi tolerancia a la tristeza ajena es sorprendente. Puedo escuchar a un paciente lamentarse de su suerte sesión tras sesión y yo, como en las escuelas,  no grito, no empujo y no corro.Pero conmigo, no me sucede lo mismo. Tengo una vocecita interior que me levanta de la cama, no es un Pepe Grillo, se parece mucho a la de Goofy. Esa voz relajada y espontánea, me pone a comer Ruffles verdes y a escuchar canciones de Miguel Bosé. Me hace como ayer por ejemplo, voltear al cielo y ver un hermoso eclipse.

La naturaleza siempre me hace sentir agradecida y últimamente me ha regalado fenómenos hermosos, explicables para mí, únicamente a partir de la existencia de un creador a quien nadie le gana en generosidad.

Leí todos sus comentarios a mi entrada anterior, revisé uno a uno sus correos, mensajes y notas de voz. Su cariño me rebasó. La verdad es que sí me sentía apreciada, pero hoy, me siento muy rodeada de amor. No sé si ponerme romántica y achacarle algo de esto a mi mamy que ande haciendo travesuras en el cielo para que yo aguante su ausencia o simplemente entender que la vida me seduce, que amo estar viva.

Mi sonrisa volvió y de muchos colores. En parte gracias al cariño de todos ustedes y su gran capacidad de poner en palabras su solidaridad y respeto. Y por otro lado, porque estoy segura, aunque no lo recuerdo, que precisamente debe de haber sido mi mamy la que me enseñó a sonreír. Yo lo hacía con mis hijos cuando me escondía bajo su cobijita y reaparecía súbitamente con tal de oírlos carcajearse. Así que si fue obra de ella, habré de demostrarle que las lecciones bien dadas no se olvidan cuando el maestro ya no está presente. Por el contrario, es cuando más deben ponerse en práctica.

Esta sonrisa llegó para quedarse, así que agárrense porque para mí el año está apenas comenzando. 2019 traerá libro nuevo bajo el brazo, viajes de gira de promoción, proyectos nuevos y muchas, muchas conferencias. Será nuestro año; el de ustedes y mío porque desde ahora les digo que su fuerza es la mía y viceversa.

La gran sirena de la vida me cantó al oído y no hubo mástil del cual pudiera amarrarme. Me arrastró con ella y le sonrío, desde el fondo de mi alma.

Siempre, Paz y bien.img_1975

5 cms de tristeza

Hace algunos años, escuché decir a un afamado estilista, que después de una pérdida o un disgusto grande, había que cortarse el cabello para quitarse de encima esa tristeza. Desconozco si esto tiene algún fundamente “científico” pero el comentario me hizo mucha gracia y lo guardé en el disco duro de mi memoria.

El miércoles pasado murió mi mamá. Lo escribo y duele cada letra de ello. Aunque ella venía estando enferma hace tiempo y su calidad de vida  estaba muy mermada, el final ocurrió muy rápido. Tenía 88 años y padecía enfisema pulmonar. Pero uno no los quiere por jóvenes o sanos, los queremos  porque son nuestros padres. Porque nos dieron la vida, porque nos educaron, nos regañaron, nos guiaron y amaron siempre.

Su amor hacia mí fue incondicional y solamente ahora que no habita en esta tierra, puedo amarla de la misma manera. Sin esperar nada, ni siquiera verla. La amo por ser quien es en mi vida. Sin palabras, sin contacto, sin olor ni presencia. La amo como si ahora viviera dentro mío como yo lo estuve en ella 9 meses .

Hoy es un mundo nuevo para mí, a mis 52 años estoy descubriendo como es un  espacio en el que ella ya no habita. Ya no debo de llamarla diario para saber cómo amaneció y cuando me vaya de viaje y aterrice mi avión, ya no tendré que avisarle que estoy bien. Ya no hay en el mundo alguien que se preocupe por mí tanto como  lo hacía ella. Hay muchos que me aman, pero no son preocupones; para eso las mamás nos pintamos solas.

El Universo cambio y yo también.

He recibido tanto amor, tantas manifestaciones de cariño y respeto que estoy rebasada por la felicidad no solo de haberla tenido en mi vida sino porque estoy bendecida con una profesión que me permite tocar vidas, acompañar en su dolor a las personas , darles esperanza y palabras de aliento. Ahora me ha tocado a mí recibirlas todas y lo hago con el alma. Jorge Bucay tenía razón ( como siempre), tristeza y felicidad sí pueden cohabitar en nuestra piel.

Pero como la mente es muy curiosa, trajo al presente aquel comentario del peluquero y me fui al salón de belleza. Me pinté las uñas, me arreglé el cabello y los pies. Espero sinceramente que haya yo dejado en el piso de aquel local, por lo menos 5 cms de mi tristeza y que inverso a aquel titán que al cortarle la cabellera perdió su fuerza; yo recupere la mía para continuar con este hermoso camino de consuelo y paz para quienes se acercan a mí en busca de alivio.

Les hago una gran promesa; no voy a dejar de ser yo. Entre muchas razones, porque mi mamy amaba quien yo era y cambiar,sería una traición mayor.

Gracias de todo corazón por estar cercanos a mí y  por favor, disfruten sus fiestas decembrinas con ánimo y ganas renovadas. Háganlo también por mí y abracen fuerte a los suyos. No lo hagan temiendo perderlos, háganlo desde el amor de tenerlos.

Nos leemos en enero, con una sonrisa en los labios y mis palabras favoritas de siempre. Paz y BienIMG_0008

La vida de colores

Recientemente estuve en La Feria Internacional del libro en Guadalajara. Una verdadera gozada estar con autores, tantos libros y ávidos lectores. Una fiesta llena de colores,pero no por las portadas de los textos, sino por el cabello de los asistentes.

Me sorprende que el hombre y en este caso específico la mujer; siempre quiere enmendarle la plana a la naturaleza. Con gran asombro descubrí ahí, que lo de hoy es el color en la cabeza.

No un aburrido café, negro o amarillo que son clásicos. Había que usar todo el Pantone para mostrar que las cosas se pueden hacer diferentes.

El punto es destacar por la apariencia en un estridente grito de “aquí estoy” que va abriendo paso a su andar.

Está bien, está muy bien. Celebro todo aquello que haga divertida la vida sin dañar nuestra salud o la de alguien más. Y como yo no quiero dejarle el mundo solamente a los jóvenes; a partir de hoy luzco unos muchos cabellitos blancos en mi larga cabellera café sin chiste. Que no vayan a creer ustedes que son canas; no, no no. Son ganas. Ganas de vivir la vida en toda su paleta de tonalidades.

Hay dolor y pérdida en esta existencia sin duda, pero también existe la manera franca de tomarse las cosas con menos seriedad y con ánimos de innovación Sigue leyendo

La vida son dos minutos

No puedo creer que ya estamos en noviembre. Dentro de unas semanas más estaremos decorando la casa de Navidad y en un abrir y cerrar de ojos, el 2019 ya estará aquí.

Para un niño las cosas son distintas. Si tú le preguntarás ahora que le va a pedir a Santa Claus, te diría que no sabe, que falta mucho. Se les hace eterna la llegada del fin de semana o la emoción de Reyes Magos, pero para los adultos la vida tiene otro tiempo. Son dos minutos decía mi padre y lo decía muy bien.

El tema es: qué hacer con el recurso más escaso y preciado que tenemos; el tiempo.

Parece escurrírsenos entre los dedos y con este nuevo horario peor. La noche se nos viene encima muy pronto. Es por esto que decidí compartirles mi decálogo con el que aprovecho el tiempo, para ver si puede serles de utilidad, los inspira a elaborar uno propio o para al menos; encontrarnos en este espacio de tiempo llamado BLOG que nos ha unido ya desde hace varios años.

  1. Despiértate temprano. Eso no significa que duermas poco pero sí que optimices tu tiempo dándole valor al descanso y minutos al día para hacer muchas cosas.
  2. Que no pase un solo día sin que rías. Una carcajada ya bien valió las 24 horas  que te fueron dadas. Llena el alma, revitaliza tu rostro y tu expresión.
  3. Para cumplir el punto número 2 debes de ver a los amigos. Es de vital importancia darte el tiempo de frecuentarlos, de consentirlos y sobretodo, de escucharlos.
  4. Ten una mascota. Definitivamente ten una mascota. Entrégale tu corazón y recibe el suyo aunque venga envuelto en muchas babas y pelos.
  5. Ten proyectos. Saber adónde va uno, hace el camino más transitable. Cada día, cada acción que sea un peldaño que te acerque a aquello que quieres conseguir.
  6. Estos puntos no son propósitos de año nuevo por lo que no escribiré “haz ejercicio”. Pero sí mantente activo, muévete, camina, siente y ama. Puros verbos de acción.
  7. Lee un poco cada día. Recorre las páginas de un buen libro que te saquen del mundo pequeñito en el que solemos encerrarnos y te abran todas las posibilidades del universo.
  8. Viaja, sin duda una de las mejores cosas de la vida. Pon tu cara de viaje, tu actitud afable y  toma una maletita y lánzate a conocer el mundo. Sus rincones, nuestros pueblos mágicos. Viaja porque el dinero se recupera pero el tiempo no.
  9. Dales un beso de buenas noches a todos los que viven contigo antes de irte a la cama. Aunque estés enojado, aunque se hayan portado mal o lo que sea, pero bésalos. Nunca habrás depositado suficientes besos en tu cuenta de la memoria.
  10. Y finalmente vive. Con intensidad, con alegría porque eso es lo que decía William Shakespeare que teníamos que hacer antes de morir: Vivir.

Gracias por estar en mi vida lectores, por su cariño y apoyo incondicional. Que el 2019 nos reuna muchas veces y lo hagamos con salud y buen humor.

Paz y bien

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