30 minutos o gratis…

Es la primera vez que una entrada mía en este blog tiene prerrequisito. Les pido vayan a mis escritos en este espacio del 2016 y lean «Un abrazo», así podrán entender en toda su dimensión, lo que hoy voy a contarles: https://gabytanatologa.wordpress.com/2016/12/22/un-abrazo/

Pedir en la vida es fácil, lo que no lo es tanto es esperar con paciencia a que ese sueño pueda volverse realidad. A veces pedimos cosas posibles y probables, algunos otros pedidos simplemente nacen del corazón sin detenernos a pensar en las posibilidades de que eso ocurra. Así yo, pidiendo no solo conocer a Miguel Bosé sino también recibir un abrazo de él.

Todos tenemos o deberíamos de tener, un cantante favorito. Alguien que te haga vibrar con su presencia en el escenario, que sonrías al verlo , que cantes sus canciones; que éstas sean, el soundtrack de tu vida.

Así que yo he tenido un Don diablo que me ha acompañado desde niña, un Amante bandido en la juventud y un Aire que ha soplado en mi oído en los momentos más difíciles de la vida.

El pasado sábado lo conocí y recibí ese abrazo largamente acariciado. Como la vida no es repartidor de pizza, esto tardó en llegar. Ni él era quien yo quería que me abrazara ni yo era la que soñaba ese momento. Éramos dos personas mayores, con más vivencias, con más pérdidas. Valorando ambos el poder abrazar y sentir, el estar vivos, el poder respirar.

Él no conserva su voz ni yo mi cintura, está bien. Se encontraron dos almas buenas, eso sí les puedo decir y valió la pena cada minuto de espera para que llegara ese momento.

Tan agradecida con la vida como en aquel 2016 que lo pedía, me siento ahora llena de posibilidades para desear nuevas cosas, para permitirme imaginar lugares y momentos que vuelvan a dejarme sin aliento.

Les cuento esto por dos motivos: el primero para inspirarles a no claudicar en sus anhelos. Que nadie les diga que no es posible conseguir algo solamente porque ellos no lo hayan logrado. Sean pacientes y sobretodo crean que ustedes se merecen aquello que han pedido.

Y mi segundo motivo para contárselos, es porque ya no tengo conmigo a quienes me compraban los discos y cassettes de Miguel Bosé, quienes escucharon en casa una y mil veces repetir las mismas canciones, quienes me gritaban: ¡bájale a esa grabadora!

Extrañé mucho a mis papás en ese momento, hubiera deseado que estuvieran ahí para contarles que su Gaby había conseguido un anhelo no académico, no profesional ni meritorio. Que había yo sido objeto de un regalo de la vida, y que ahora me comprometía a cumplirles a muchos otros, ilusiones que ellos tengan. No están ellos, pero están ustedes; mis lectores, mis amigos, que hacen que todo se vuelva una anécdota digno de contar.

Gracias de todo corazón por su presencia en mi vida. Deseo un 2022 de cosecha y salud. Saben que como bien dice mi Miguel: Amiga, Este mundo va, Lo que hay es lo que ves, Te amaré y Estaré.

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