Una vida dulce sin azúcar

Tener un blog es muy parecido a trabajar en un Table Dance. Uno se quita la ropa.

Se desnuda ante los lectores porque se vuelve un espacio tan íntimo y tan personal que no queda opción más que  ser uno mismo.  Piensas algo, lo pones. Tomas una decisión, la compartes y así pronto quienes te leen, te conocen más que tus propios amigos que válgase la ironía; no te siguen en redes ni leen lo que escribes.

Hace tres meses dejé el azúcar refinada. La dejé por completo, ni catsup le pongo a mis papas  para que me entiendan.

No fue una recomendación médica ni una imposición de nadie. Decidí después de mucho leer e investigar que realmente el azúcar hace daño. Que es como el diablo que se disfraza y llega a ti vestido de tentación y placer pero que realmente trae consigo una agenda muy dañina.

No se los dije antes porque no era un propósito de año nuevo ni algo que yo estuviera segura de poder cumplir. Lo hice porque quería probarme a mi misma que puedo mantenerme firme en algo que realmente me cueste trabajo. Algunos de ustedes me consideran valiente por hablar en una conferencia frente a 8000 personas; eso se me da. Otros creen que hay gran mérito en que haya escrito  y publicado 4 libros pero eso es más una necesidad en mí que un oficio. Es mi manera de hablarle al mundo, de agradecer y orar por cambios. Las letras son como otra piel que no puedo ni he intentado nunca descoserme. Pero dejar de comer o consumir algo que me gusta eso sí ganaría mi propio respeto. Por eso tomé la decisión de sacar a los azúcares de mi vida.

Claro que fui a partir Rosca de Reyes pero no me la comí, por supuesto que fue mi cumpleaños y me dieron muchos pasteles y dulces regalos que agradecí en el alma pero compartí con mi familia y amigos. Me mantengo firme en algo que no es un sacrificio, es una decisión y así todo es más sencillo de realizar.

Me respeto por lo que estoy haciendo, no es una dieta, es congruencia. Y extiendo la invitación para quien esté listo y dispuesto a parar de hacer algo que lo esté dañando. Manden una señal clara al universo que se quieren, que valoran su salud y que desean conservarla.

No buscamos ser perfectos pero felices sí y respetarnos y sabernos gobernadores de nuestras acciones nos pone en un mucho mejor sitio para presenciar el espectáculo de la vida y participar de él.

Deseo lograr mi meta, no he flaqueado y tal vez y solo tal vez, a esta determinación se le sume el ahora sí hacer ejercicio de manera constante. Estoy buscando ser mi mejor versión y que cuando llegue mi momento de rendir cuentas cuando menos vean que iba en la dirección correcta aunque tal vez no haya alcanzado el destino final.

Un movimiento perpetuo, eso decía Augusto Monterroso ,escritor guatemalteco, que era la vida, un movimiento sin fin hasta que el final llega y solo quedará lo que hemos amado y la satisfacción del deber cumplido.

Hoy mi vida es muy dulce y tiene mucha sed de nuevas aventuras,  metas y viajes. Gracias siempre mis lectores, por acompañarme en cada uno de estos trayectos.

Paz y bien

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Cumplir años

El cumpleaños es una cosa grande. Siempre he disfrutado enormemente el protagonismo de un día en el que todos te dicen cosas lindas, te dan obsequios y  recibes muestras inesperadas de cariño.

Lo espero todo el año, lo planeo con tiempo y como siempre pasa, la vida acaba decidiendo por ti. Hoy me encuentro en casa, en pijamita y metida en cama con una gripe tremenda. La enfermedad es siempre un intruso, un visitante no planeado que viene a cambiarte el itinerario y llega también para enseñarte muchas cosas.

Hoy recibo de regalo de cumpleaños la certeza de que debo de cambiar un poco mi forma de trabajar, la intensidad con la que lo hago y mi inmenso sentido de responsabilidad que me lleva a no cancelar una sesión o  jamás quedarle mal a alguien aún cuando eso implique abusar de mis fuerzas o salud. Quiero que este año sea un ciclo de mayor equilibrio y aunque seguiré dando lo mejor de mí ,lo haré ya de manera más pausada y serena. ¡De todas formas no me va a dar la vida ni para leer todos los libros que quiero, ni para curar todo el dolor de país ni para darle paz a todos los que están necesitados de ella!

Así que me voy a tomar un día a la vez, cuidándome más, comiendo mejor, haciendo ejercicio y bajándole a mi nivel de auto exigencia. ¿Te suena familiar? Creo que muchos estamos cayendo en la búsqueda de la maternidad en excelencia, ser la pareja ideal, la trabajadora modelo y el número uno en todo y eso es francamente agotador. Hoy en mi reflexión de 52 primaveras pienso que se vive solo una vez y que cada día debe de contar. Hacer la diferencia en la vida de alguien, tocar vidas pero sobretodo disfrutar la tuya. Única e irrepetible. A los 52 ya estoy grande para hacer algunas cosas, pero muy joven todavía para otras. Quiero concentrarme en esas que aún me faltan por hacer , seguir disfrutando cada instante y ser luz en la oscuridad de muchos dolientes.

Agradezco a mis lectores, gracias a ustedes Cómo curar un Corazón roto está ya en su reimpresión número 20, Viajar por la vida y Elige no tener miedo en su 4a. y La niña a la que se le vino el mundo encima los rebasa con su 5a. reimpresión. Me siento muy bendecida, quiero que sigan viendo el mundo a partir de mis ojos y mi pluma, que mi voz en el radio y la televisión los acompañe en momentos difíciles y que las enseñanzas de la tanatología sean nuestro escudo en contra de la adversidades.

Hoy que es mi cumpleaños y aún enferma, reitero mi Sí a la vida, mis ganas y mi compromiso. Y volteo al cielo donde sé que algunos me felicitan también aunque ya no pueda recibir sus llamadas.

La vida se celebra, gracias por hacerlo a mi lado. IMG_1076

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Ser niña

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La Navidad tiene este efecto en mí; vuelvo a ser niña. Me lleno de ilusiones, me sorprendo con los regalos y demostraciones de afecto, hago propósitos, agradezco y no puedo dejar de sonreír ante las luces y hermosos adornos navideños.

Es sin duda ésta mi época más feliz del año. Lo es a pesar de: que no tengo ya a toda mi familia de origen con quien celebrarla, de que mi mamy ya no puede acompañarme donde yo vaya, que no todos comparten este espíritu conmigo y a pesar de que mi país padece tantos azotes e infortunios.

Entonces recuerdo que los niños no se preocupan por todas estas cosas, viven el momento y dejan sentir la alegría sin ponerle tantas restricciones y condicionantes a su felicidad. Abren su corazón y le permiten latir con fuerza. Eso haré yo este año.

Cierro un 2017 con amigos nuevos, grandes amigos que se han sumado a la alegría de presentar mis libros, grandes cómplices que los han leído y me han permitido tocar sus vidas. Llevo pegados en mi alma cada uno de los casos, las historias y el dolor de mis pacientes.  Necesito decirles que me han cambiado, que me han hecho más profunda, más empática y más sensible.

Quiero que sepan que por ustedes he entendido porque no tenía que estar aquí en mi País cuando el sismo de Septiembre; debía de no haberlo vivido en carne propia para no contaminar con mi experiencia lo que ustedes habrían de contarme. Era a través de sus ojos que yo tenía que mirar ese suceso.

No fue la sacudida de la tierra la que cambió mi vida; fueron ustedes. Gracias por ello y prometo que con todo ese estambre de colores que me han confiado; recuerdos y escenas cargadas de emotividad, habré de tejer una cesta apretada que nos contenga a todos con cariño y esperanza.

El otro día pasé por Calzada de Tlalpan de regreso de grabar un programa de radio; había un edificio muy, muy dañado acordonado y en su base a tan solo unos metros tiendas de campaña habitadas por algunos de sus antiguos propietarios que no tienen a donde ir. Viven ahí contemplando las ruinas de lo que fue su hogar y a la vez cohabitan con la burocracia y los  tiempos eternos de las autoridades para reparar el daño. Estaba haciendo mucho frío y yo traía unos suéteres en el coche. Me estacioné un momento y bajé para ver si podían servirle a alguien. Ahí dentro de uno de esas tienditas de campaña carentes de casi todo, había un arbolito de navidad adornado con esferas y foquitos que colgaban de un cable conectado a la luz de la calle. Me quedé sin palabras. Eso es grandeza. Eso es espíritu navideño y no bromas.

Por eso y por ellos no pierdo ni perderé mi cara de niña, mis esperanzas, mis ilusiones que me toca compartirles, porque pienso y seguiré pensando que las personas somos más grandes que cualquier desgracia.

Feliz Navidad , que haya Paz y Bien en todos sus hogares y que se renueve en el corazón de cada uno de ustedes la ilusión de estas fechas cuyo verdadero significado es el amor.

 

¿Susto o miedo?

IMG_0920Hace unas semanas la tierra tembló, sacudió todo con tremenda fuerza y nos cambió la vida. A unos por que perdieron a sus seres queridos, a otros porque perdieron sus casas o la seguridad de vivir tranquilos en ellas. A otros más, porque se nos recordó de forma brusca la fragilidad humana y nuestra muerte eventual.

Hoy hay que retomar la calma y la rutina. Recoger los pedazos de nuestra actividad diaria y seguir adelante. El precio de no hacerlo es muy alto; se llama depresión.

Todos experimentamos un susto enorme. Éste pasa, si lo dejas pasar. Si lo alimentas diario y lo prolongas con angustia anticipadora e hipervigilancia, entonces se vuelve una actitud. Se vuelve miedo. Ahí es donde entra tu poder de decisión, la capacidad que todos tenemos de decidir si lo que hemos vivido nos va a destruir o por el contrario, a construir en una mejor persona. Mucho cuidado con creer que el temblor pasó para eso, pasó para que la tierra se acomodara, para que las placas liberaran tensión y la energía se abriera espacio. No pasó para darnos una lección. Sinceramente creo que Dios no tiene esos métodos didácticos.

Pero ya que queremos encontrarle aprendizaje y crecimiento pregúntense:

¿Por qué me asusté tanto? ¿Por qué me decepcioné de algunos que no reaccionaron como yo hubiera querido o necesitado? ¿Por qué me da tanto miedo morir?

Tal vez la respuesta esté en función de no querer que esta vida se acabe, pues la estamos pasando muy bien o por el contrario; negociar un plazo más largo para ver si ahora sí logramos ser felices. Sea cual sea la razón, no hay tiempo que perder. Pongámonos de pie, reactivemos economía y planes a corto y mediano plazo. Vivamos, porque justo eso hay que hacer antes de morir, vivir.

Es tal vez el momento de crecer, de ser autodependientes y suficiente para cubrir nuestras necesidades. Puede ser que sea el momento ideal para transformar el miedo en fe o en proyecto de vida. Encontrar una misión y un sentido que nos motive y guíe. No creo que la opción sea la depresión o la no acción que es siempre la respuesta del miedo. Un país paralizado es presa fácil y los mexicanos tenemos una historia de resistencia y resiliencia. Hagamos honor a ella y volvamos a sonreír que a nadie le faltamos el respeto  con nuestra alegría. Al contrario, esa es la manera desde nosotros estar bien para poder inspirar y ayudar a otros.

Les mando un fuerte abrazo a todos y cada uno de ustedes, no dejo pasar la oportunidad de decirles que los quiero y que son importantes para mí. Los lectores le dan sentido a lo que uno hace como escritor y los amigos le dan razón a uno para siempre seguir adelante.

GRACIAS OSCURIDAD

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¿En qué momento de la vida perdemos la capacidad de sorprendernos? ¿Cuando dejamos de ser lo suficientemente niños para maravillarnos con algo y sin tratar de entender cómo sucede, simplemente lo disfrutamos?

Nanacamilpa me demostró que no he perdido esa capacidad. En ese municipio de Tlaxcala, México existe aún un bosque encantado. Sí ,así como lo oyen, está habitado por hadas que vuelan e iluminan la noche con sus destellos de luz. Se llaman luciérnagas y viven por millones esperando que caiga la noche para comenzar una danza de parpadeos y seducción.

Buscando un fin de semana diferente decidí acudir con uno de mis hijos a conocer ese lugar ; son de esas cosas que te platican y suenan muy bien pero sabes que tienes que vivirlas para entender a plenitud de lo que te hablan. Ni las cámaras, ni los celulares, ni nada que tenga que ver con tecnología puede  retratar  fielmente lo que se siente.  Se  pone la piel chinita cuando al esperar pacientemente y en silencio en el bosque, de pronto comienzas a ver tímidas luces que parecieran pedir permiso para brillar, para existir, para abrirse un espacio en el sobrepoblado mundo.

Arriba en el bosque todo era silencio y respeto, cuando bajas por un café para calmar el frío y regresar el alma a su lugar, entonces comienzan los comentarios y las risas pero algo muy profundo en tu interior fue tocado. Como si los árboles y sus habitantes te hubieran dado permiso de visitarlos y ser testigo de sus maravillas única y exclusivamente con la finalidad de que entendieras. Te permiten pasar para que transmitas un mensaje de no invasión. Buscan convencerte que en este planeta hay lugar para todos sin que queramos conquistar a otros, aplastarlos , exterminarlos o explotarlos a nuestro favor. Todos cabemos con amor y abundancia.

Así me sentí como testigo de algo sagrado, partícipe del pardear de la tarde y el comienzo de la magia. La guía, una lugareña en dominio de todas las tradiciones e historias fantásticas del lugar, nos platicó que las libélulas eligen a las personas. Saben quienes son buenos y se posan sobre ellos. Tú no puedes tocarlas, ni tratar de acercarte más de lo que ellas lo permitan. Ellas vienen a ti. Es su santuario, su casa verde y húmeda, su hábitat perfecto donde todas las noches durante un mes del año (julio) salen para recordarnos que las estrellas también saben hacer el amor.

Primero unas  cuantas esporádicamente aparecen y luego son cientos de ellas sincronizadas en un baile perfecto, en una intermitencia de encendido y apagado para ponerse todas en una misma frecuencia. Los machos vuelan y las hembras más pequeñas permanecen en las hojas de las plantas haciendo uso de toda su capacidad de seducción. Si logran que sus luces empaten, si llegan a tener un mismo ritmo, si se acoplan; entonces se entregan a la noble y dulce tarea de procrear la especie.

¡Wow! ahí es donde mi niña surge de nuevo, donde no puedo mas que maravillarme por lo sencillo y natural que resulta conseguir una pareja, amarse en libertad y seguir el ciclo de la vida. ¿Será que los seres humanos somos los únicos en la creación que batallamos para todo? Jamás he visto un botón de rosa que haga esfuerzos para abrir sus pétalos, ni un pájaro tomando lecciones interminables de vuelo para poder desprenderse del suelo. Todo fluye, sin tanto esfuerzo y de manera natural. La naturaleza entiende que su destino es la alegría y el contento de ser y estar. Nosotros a veces no.

Ese ecosistema se convierte en arbolito de navidad, con una  gran serie de foquitos. Cientos  de ellos encendiendo y apagando, cantando alegría y esperanza.  Perfectamente orquestados dan brillo al momento, una sinfonía de vida. Y todo gracias a la noche, a la oscuridad; la que muchas veces maldecimos. Es ella la que me permite valorar la luz. Igual que en nuestras vidas, cuando los tránsitos oscuros del alma hacen apreciar más que nunca el brillo de la familia y los amigos.

Por esa noche los astros no estuvieron en el cielo, bajaron a las plantas, muy por debajo de la punta de las coníferas reinas de ese lugar. Llegaron a alcanzarnos. Y en ese momento mágico, una de ellas se paró sobre mi brazo. Bendita oscuridad.

El cielo de Auschwitz también es azul

Hace poco tuve la fortuna de realizar uno de mis grandes sueños; el poder aprender más acerca de la Segunda Guerra Mundial, el Holocausto y los campos de concentración. Todos me conocen como Tanatóloga y escritora pero también soy Logoterapeuta y maestra de esta hermosa ciencia de actitud hace muchos años.

Viktor E. Frankl ha sido fuente de inspiración para mí y a través de mis palabras, también para mis pacientes. Pienso en la pérdida como el muy personal campo de concentración de cada uno de mis usuarios y busco le digan siempre Sí a la vida bajo cualquier circunstancia.

Visitar Auschwitz debe hacerse con absoluto respeto, casi, casi descalza en señal de que estamos pisando tierra de dolor ajeno. Impacta ver como algunos deciden tomarse la selfie, o posar en espacios que solo deberían de llevarnos a la reflexión y cambio.

Toda la historia antes estudiada para mí se quedó corta, una sola habitación llena de cabello, zapatos y utensilios de cocina fue suficiente para entender como nunca antes, que atrás de cada uniforme de rayas hay una biografía personal que no puede agruparse en un credo religioso, una preferencia sexual o unos hábitos de vida. La unicidad del ser humano no puede ser abolida quitándoles a las personas sus zapatos y poniéndolos a probar botas de guerra en terrenos rudos por horas. Cada pie, es una huella. Hoy inscrita en mi alma con un conocimiento más puntual de los hechos y también de los sucesos en la vida de tantas y tantas familias.

Me sorprendió el cielo azul de Polonia, una belleza. Un regalo de la naturaleza, bálsamo seguramente para quien salía forzado a trabajar pero podía aunque fuera por segundos contemplarlo. Un cielo así es una promesa, de una vida mejor. Más elevada y espiritual. Alejada de la crueldad y locura de los hombres, de su sed de poder y su miedo a las diferencias entre hermanos.
Hoy los alemanes quieren no olvidar la historia, reconocerse dolientes también por un pasado que los marca pero que entiendo, no están dispuestos a repetir ni dejar borrar en la memoria del mundo; porque eso estaría poniéndonos en posición de volver a cometer los mismos errores.

Prometo, porque así debe ser, que este privilegio de estudiar insitum uno de los peores capítulos de la humanidad o deshumanidad ,hará de mí una persona más abierta, incluyente. Sin juicios a priori sobre alguien, que no sienta miedo por las diferencias en pensamiento, apariencia o conducta de otros. Tengo mucho trabajo por hacer en mí y en los que tenga la fortuna de tocar sus vidas.  Por que todos decimos que no discriminamos pero hacemos comentarios ofensivos sin darnos cuenta, porque cambiamos de acera al caminar cuando a nuestro encuentro vienen personas “raras” , cuando elegimos un asiento en el transporte público en función de quien está sentado a nuestro lado. Nadie tiene la verdad absoluta, todos tenemos derecho a un pedacito de ella y a nuestra búsqueda de la felicidad.

Visitar un campo de concentración no es para ver los lugares, como bien me lo probó una joven ciega que acudió en mi grupo, es para sentirse. Para vibrar la historia desde el corazón y la razón porque los sentidos nos quedan cortos para dimensionar la pérdida y la devastación. Solo el alma nos sirve para honrar la dignidad intrínseca del ser humano, la que no le puede ser arrebatada bajo ninguna circunstancia.

Les comparto mi visión, mis ojos a través de imágenes. Lo que vi, lo que me cambio, lo que sentí y lo que habré de aplicar en mi vida profesional y personal de ahora en adelante. Si con esto puedo hacer que un poco del dolor de tantos millones de familias no haya sido en vano, que así sea. Vivirán en mí, ahora con rostro, como motivación y fuerza.

México, luchemos mucho por recuperar nuestro cielo azul. Uno que se pose por encima de nuestras cabezas pero también  otro que se extienda dentro de nuestros pulmones para que sea el aliento de fe y resistencia que exhalemos en nuestras familias y hogares.

No estaba contemplado…

¡Cómo nos gusta hacer planes! Pareciera que disfrutamos desafiando al destino con viajes, entradas para conciertos y deseos a largo plazo. Todo puede cambiar en un instante para bien o para mejor. Sin duda las mejores cosas de la vida suceden, llegan y te cambian no solo el rumbo sino el alma.

Soy inquieta y ustedes lo saben. No acabo de concretar un sueño cuando ya estoy amasando otro y en esta ocasión sí me volé la barda. 

Recientemente presenté mi libro La niña a la que se le vino el mundo encima, una fábula tanatológica que en forma de novela corta nos deja ver todas las grandes enseñanzas de la tanatología. Como es un cuento largo yo quería que el Rey de los cuentos me diera su opinión sobre él. ¿Valía la pena parirlo al mundo? ¿Aportaría yo algo? Así fue que en su inmensa generosidad el Dr. jorge Bucay no sólo leyó mi historia, me regaló su opinión para solapas y cuarta de forros, lo presentó frente a un auditorio de 600 personas las cuales tocó una a una sin dejar igual a nadie. Todos crecimos, fue una noche mágica. 

“Es un cuento que lo lees en una noche y lo recuerdas toda una vida” me dijo. 

Morí de amor desde luego. No he dejado de sonreír desde entonces y me sentí tan poderosa y capaz de todo que me abrí a la posibilidad de volver a tener un perro. Ustedes no están para saberlo y yo sí para contarles que tuve por 11 años al mejor perro de todos. Mi Guetti amada creció con mis hijos ( de hecho era la más obediente de ellos). Sólo le faltaba hablar y que bueno que nunca lo hizo, eso la volvió más sabia. 

Guetti murió de cáncer, tuvimos que dormirla porque ya sufría mucho y nadie tan peludo, fiel y hermoso merece sufrir de esa manera. Dolió y duele por eso uno acuartela el alma y toma la decisión de no más perros. Pero cuando Jorge me dijo que sí a la presentación de mi libro, era irremediable que yo bajara todas mis defensas y decidiera darles de nuevo una mascota a mis hijos y a mi niña interior. 

Hasta ahí lo planeado. Lo que no lo estaba era el tamaño del perro, la raza y que una maravillosa cachorrita de ojos soñadores me robara el corazón. 

Así es que amigos, dejen que la vida los sorprenda. Permitan que los toque con sus mil trucos y no se pongan pretextos ni argumentos lógicos para convencerse de no poder realizar sus sueños. Sé que un perro; un San Bernardo, necesita mucho espacio pero confío en que necesita más atención y amor y la mía de eso tiene de sobra. 

Les presento a Lara, lo no contemplado en mi plan de vida. Hoy 13 kilos de alegría infinita. Gracias Dr. Jorge Bucay , mi amigo querido, por darme este valor. 

Sé tu propio “Valentín”

Mañana es 14 de febrero, crisis emocional para más de uno. Depresión y tristeza porque no hay un alguien significativo que te regale una flor (carísimas en estos días por cierto) te de una tarjeta o te invite al cine. Si éste es tu caso, no te desesperes. Todo llega en la vida en su momento y de la forma que debe ser , no cuando nosotros queremos apurar el tiempo. Te propongo que este día de San Valentín seas tu propio objeto de amor, te regales algo, te trates bonito frente al espejo y te hagas una promesa importante: Vas a saber quién eres, qué mereces y no te vas a conformar con menos. Si puedes ponerlo por escrito en una tarjeta hermosa, hazlo. Ya basta que siempre los mejores papeles, la mejor envoltura y la mejor sonrisa la guardemos para otros. Nosotros somos la persona más importante en nuestras vidas. Tan es así , que sin nosotros, ésta no es posible.

Dedícate a ser la persona que quieres que llegue a tu vida. Es decir, si quieres un deportista por novio, haz deporte tú. Si esperas que tu pareja sea sana, sin vicios ni excesos no los cometas tú. Sé congruente y no esperes en tu casa a que el príncipe azul o la princesa de la zapatilla de cristal lleguen a tocar a tu puerta. Déjate ver por el mundo, toma alguna clase nueva, asiste a eventos y hazlo con una sonrisa. Con una actitud no de búsqueda o cacería, sino de aceptación a la vida y felicidad. Ésta última es una cualidad muy atrayente.

Por cierto si quieres un evento te participo que el domingo 26 de febrero a las 6 pm estaré presentando mi Libro La niña a la que se le vino el mundo encima Ed. Diana en el marco de la FIL Minería en el centro CDMX.

Me encantará verte por ahí y dedicarte éste nuevo libro con  el que  muchos se sentirán identificados. Es un relato lleno de magia, aprendizajes  y finalmente, una muy hermosa historia de amor.

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Un abrazo

Casi no puedo creer que se nos acaba el 2016, un año de muchísimo aprendizaje y crecimiento. Un extraordinario año en el que tuve la fortuna de conocer y atender muchos nuevos pacientes, hacer amigos increíbles, viajar y descubrirme más agradecida con la vida que nunca.

Sin duda desequilibré un poquito la rueda de mi vida; ésta se inclinó hacia el trabajo y perdí el poco músculo que le quedaba a mi cuerpecito. Habré de enmendar ese y otros errores pero lo que sí me queda claro es que ahora sí no tengo nada que pedirle a Dios, sólo agradecerle con toda el alma el que mi mamy siga presente, activa e incondicional en mi vida, que mi hijo mayor esté cumpliendo su sueño de estudiar una maestría , que los otros dos estén encausados en las carreras que escogieron y sean extraordinarios estudiantes.Agradezco 26 años de matrimonio y la complicidad inigualable de mi esposo en mi vida. Estoy feliz de saber que entregué ya mi cuarto libro, que habrá de publicarse a principios de año.Emocionada que Viajar por la vida tenga nueva reimpresión y que mis   otros dos libros sigan vigentes en librerías y presentes en la lista de regalos de muchas personas. Cómo curar un corazón roto me ha regalado 16 reimpresiones y  Elige no tener miedo estrenó hace poco nueva portada. Todas bendiciones que son posibles gracias a las personas que me siguen, que me escuchan en la radio, que buscan mis conferencias y Tanatotips en Youtube y que están siempre alertas de programas de televisión donde aparezco y talleres que imparto. De verdad, Muchas gracias.

El otro día me llegó un mensaje a mi teléfono, era un amigo argentino que me comunicaba que su más reciente libro es ya un éxito de ventas en España. Ese amigo que ahora atesoro, ha estado en mis estantes con sus cuentos y relatos desde hace más de 15 años. Lo he escuchado en audiolibros, mirado en entrevistas de televisión, escuchado en vivo siempre que tiene conferencias y ahora, ese incomparable amigo será quien presente mi libro en el 2017. ¿Me pregunto si hay algo más que todavía pueda pedirle a la vida? Porque como les digo, a Dios ya solo le doy gracias y le digo SEA. Lo siento tan cercano a mi, tan aprobatorio de lo que hago y busco lograr en el corazón de las personas, que vivo con una gran paz y fe insertas en mi corazón.

Creo que la respuesta es Sí, hay algo que quisiera mucho. Un capricho que tal vez alguno de ustedes pueda hacerme realidad por eso me atrevo a comentarlo. Me encantaría saludar y recibir un abrazo de Miguel Bosé. Tendría que agacharse mucho eso sí, pero si alguno de ustedes lo conoce bien y ahora que esté por México para sus conciertos en febrero puede hacerme realidad este sueño,  prometo solemnemente( lo consiga o no) seguir esforzándome cada día más en sembrar en las personas una visión positiva con respecto a la pérdida. Contagiar a todos de mi alegría por la vida y mi positivismo; ese mismo que me hizo creer que la Tanatología un día sería tema de mucho interés, que lograría reunir a 7000 personas en un evento para escuchar hablar de ella, que me permitiría llegar a los programas de radio más escuchados y sumar muchas personas a esta red de apoyo que un día soñé formar y hoy es una realidad.

Todo comienza con un sueño, yo me voy a la cama esta noche con la ilusión de ese abrazo y en una de esas,” en una de esas, el Oso habla” ¿Verdad mi querido Dr. Jorge Bucay? Será un honor tenerte conmigo para presentar a La niña a la que se le vino el mundo encima.¿ Así, o más agradecida y emocionada con la vida?

Feliz Navidad para todos, por favor no dejen de soñar y cuenten siempre conmigo.

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Se vale soñar

Sé que los tiempos son difíciles, que no hay abundancia económica en la mayoría de las personas. Que las noticias que escuchamos y de las que nos enteramos cercanas a nosotros nos dan miedo y angustia anticipatoria. Que bajo este contexto, a punto de acabar el 2016, llegue una vocecita a decirnos que lo mejor está por venir ,puede enojar a muchos. Sin embargo, esa voz que es la mía, no se va a detener .Lo seguiré diciendo y seguir sembrando esperanza en los lugares donde haga falta.

Nada, nadie y ninguna circunstancia debe robarnos la posibilidad de soñar y de luchar para que esos sueños se hagan realidad. Les quiero contar una historia real que los que me conocen, saben emerge desde el fondo de mi corazón.

Como muchos de ustedes saben, yo estudié letras, mi pasión es leer y escribir. Carlos Fuentes fue siempre mi autor favorito en ficción y Jorge Bucay en no ficción. De ambos he leído todos sus libros hasta ahora y es más, en el carro escuchaba los CD s que acompañaban los textos del maestro Bucay. Mis hijos se aprendieron Sus cuentos para pensar, de memoria de tanto que los escuchábamos. Un día, el 7 de Marzo de 2015 (el día menos pensado, como suelo decir) mientras estaba en camerino para salir a dar una conferencia en Durango, escuché en el pasillo una voz que desde siempre retumbaba en mis oídos y en el alma. Solo alcancé a decir ¡No! y vi entrar al Dr. Jorge Bucay acompañado de mi marido. Simplemente me le lancé a los brazos y él con una bondad inexplicable me acariciaba la cabeza y me decía, “Disfruta tu público, es tu noche” Le expliqué que era su fan, que conocía todos sus textos y que  él aparecía siempre en mis bibliografías. Me firmó un ejemplar de  mi libro Viajar por la vida y yo le dedique uno también. Les prometo que  yo temblaba de emoción.En 5 minutos tenía que salir a escena ante 6,000 personas y yo lo que quería  era prolongar  una eternidad ese abrazo.

Al comenzar a hablar y bajar la vista al público cual no sería mi sorpresa que en la primera fila y con una libretita en mano, listo para tomar apuntes, estaba sentado Jorge con una humildad y sencillez que jamás podré olvidar.

Podría contarles todo lo que ha pasado después, gracias a Danielo Hernández y Jesús Peyro este encuentro se repitió y hoy ,debido a la increíble generosidad de Jorge Bucay puedo decir que tengo el privilegio de su amistad.

Les comparto que en mi nuevo libro que saldrá en enero 2017, la contraportada estará engalanada por la opinión del Dr. Bucay sobre mi historia. ¡Todavía no me lo creo! y habrá más, mucha más historia y saben ¿por que? Porque sigo creyendo que los sueños se cumplen, porque he trabajado mucho para que así sea y porque creo que me lo merezco. Cuando esos tres factores se conjuntan y el tiempo marca su pauta, todo puede pasar.

Por eso quise compartirles esta historia a mes y poco que termine el año, para renovar sus ganas. Fortalecer su espíritu y saber que si yo pude alcanzar lo que supera por mucho mis ilusiones, ustedes también pueden.

Vamos juntos por un 2017 que se caracterice por un decreto: Se vale soñar.

El que mantengamos los pies en la tierra no nos obliga a dejar ahí mismo la voluntad.

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Esta es mi cara al hablar por teléfono con mi autor consentido y mi inspiración favorita. ¿Hace cuanto que no sonríes así? Genérate esa sonrisa.