Se nos acaba el año…no la vida

Qué estado de ánimo tan especial reina en estas fechas. Todo el mundo se apresura a comprar regalos, a prevenirse con lo necesario para la cena y el modelito a usar. Por más que corramos, la nostalgia parece alcanzarnos. Llegan a nosotros como fantasmas de Dickens el  de las navidades pasadas; recordándonos a quienes hoy ya no están con nosotros y  que con su partida parecen habernos quitado un poco la ilusión de las fechas. Llega también el fantasma de la navidad futura y con miedo pensamos que tal vez ya no veremos muchas más juntos en familia, o con salud, o con trabajo. Calmados todos, diría mi hijo. Se nos acaba el año pero no la vida.

Vale recordar los viajes realizados, las personas tan interesantes que conocimos este año y  también las  otras que por diferentes situaciones se fueron de nuestra vida. Todo suma a que hoy seamos quienes somos.

Tengo claro  que soy una persona agradecida y por ello quiero dejar plasmado aquí mi corazón lleno de esa palabra, la más hermosa de nuestro idioma español, que es GRACIAS:

Por su seguimiento a este blog, por su paciencia en esperar nuevas entradas, por seguirme en todas mis aventuras como mi canal de You Tube Gaby Tanatologa, por haber hecho de Cómo curar un corazón roto un éxito de ventas con 13 reimpresiones, por tener en la mesita de noche a Elige no tener miedo y Viajar por la vida que siguen invitándolos a vivir bien, por emocionarse con mis programas de radio con Martha Debayle,  Dr.César Lozano y Janett Arceo entre otros. Por leerme en la revista Moi , pero más que nada por su confianza y cariño.

Qué suerte la mía de estar viviendo estos tiempos de interactividad con los lectores y seguidores, de medios electrónicos, tweets y Face Book donde puedo sentirme tan cercana a ustedes, servirlos y tocar su alma.

Siempre he dicho que cuando un corazón se rompe no se hace pedazos, se abre y entonces le caben más personas. Gracias por permitirme ser una de ellas y  vivir en el de ustedes.DSC_3390

Feliz Navidad, y que el 2016 nos haga sonreír tanto que llegue a ser contagioso. ¡Que se note que hemos crecido y que si de algo estamos llenos es de vida y no de pavo!

¡Los quiero!

 

El pulso de la vida

Una prueba inequívoca de vida es tomarle el pulso a alguien. Si no podemos percibir el torrente sanguíneo, el fluir de la vida por las venas, entonces es factible asegurar que esa persona ha muerto.

Conviene tomarnos el pulso de vez en cuando, saber si estamos acelerados o es apenas perceptible. Me refiero a reconectarnos con la vida, darnos cuenta si estamos viviendo la vida que queremos vivir o ella nos vive a nosotros. No es un juego de palabras es un tema de tomar el control y decidirnos a realizar los cambios necesarios para volver a ser felices.

A esta vida venimos a tres cosas fundamentalmente: a ser felices, a ser la mejor versión de nosotros mismos y a ayudar a otros a que lo sean. ¿Vas bien?  Si no, es momento de recalcular el rumbo. Vuelve a bombear en tu vida alegría, capacidad de asombro, gozo existencial y disfrute por los pequeños momentos.DSC_3242 No te compliques la vida esperando que sucedan Grandes Cosas, la vida está transcurriendo mientras tú esperas su llegada.

Como tanatóloga te digo: La vida es corta, dure lo que dure es corta.

Me impacta escuchar a alguien decir ” Quiero leer novelas, ahora que mi vida ya acabó, quiero leer de la vida de otros.” Señores, señoras esto no se acaba hasta que se acaba, como decía Don Fernando Marcos, comentarista deportivo: Hasta el último minuto tiene 60 segundos.

Me parece muy bien que quieran leer pero para seguir viviendo, viajar no para escapar de su realidad sino para que la vida no se les escape.

Lo que estresa a una tanatóloga

Para muchas personas el simple hecho de escuchar la palabra muerte ya les causa estrés. Más de una me ha dicho que cómo puedo ser tan positiva si todo el día escucho historias de dolor. Para el tanatólogo, el dolor tiene un sentido y acompañar a alguien en su tránsito doloroso es un privilegio que puede compararse con muy pocas cosas en la vida. El estrés sin embargo, no es siempre malo como lo pensamos. Cierto estrés es necesario para vivir; entiéndanlo como las cuerdas de un violín. Si están demasiado tensas se revientan pero si están muy flojas de ahí no puedes sacar buena música. Es la tensión perfecta lo que hace que el instrumento y la mente humana, den su mejor función.

Estresarte por algo te relaja de las cosas que habitualmente estás pensando. Se llaman presiones alternas y significa activar otros circuitos de la mente. El carpintero tal vez descansa en casa viendo televisión y el ejecutivo haciendo carpintería en el hogar. Se trata de hacer algo distitno a lo que normalmente haces para no sentirlo como trabajo sino como distracción. Ir a los juegos de la feria, o a remar a unos rápidos puede que no parezca relajación para algunos pero inclusive el gritar y sacar adrenalina, ayuda a que se destensen los músculos del cuerpo.

Quien ya leyó Viajar por la vida, sabe mi historia con la bicicletas. Hoy anduve en ella más de 9 kilómetros. Recorrer las calles de mi ciudad, la misma ruta que normalmente tomo para ir a mi programa de televisión de los jueves pero ahora esperando con ansia un semáaforo en rojo para descansar un poquito, fue realmente divertido. Para algunos de ustedes que aprendieron a montar la  bici desde niños puede que esto no tenga ningún mérito pero creanme que para mí es toda una hazaña. Y pensaba mientras conducía que me quedó cierto trauma  por haber chocado una vez y ahora cada que siento que me rebasan por la derecha me desestabilizo un poco. Así seguramente para quien ha tenido una pérdida emocional , la cercanía de personas extrañas o el estar en un lugar ajeno a casa debe causarles inquietud. 

Yo tengo a mi lado en estos recorridos, a mi marido que me va echando porras, dirigiendo y a mis hijos abriendo camino. Tal vez y sólo tal vez, sea eso lo que intento hacer para mis pacientes. Ayudarlos a seguir viajando por su vida después de  haber recibido un buen raspón.

Ojalá que cada día se sumen más personas al Ciclotón de la Cd. de México, que conquistemos esos espacios normalente destinados a los automóviles y que sintamos que hacemos algo productivo para nuestro cuerpo. Saber que pertenecemos a un grupo de personas que como siempre digo, buscan la paz y el bien.

la-foto

Los tiempos cambian

No cabe duda que como decía Augusto Monterroso, la vida es un movimiento perpetuo. Todo cambia y de manera muy veloz. Por eso amo esa canción que dice  “…en un mundo que va a la velocidad del rayo, aguanto el paso más sostenido de tu mano”.Sin embargo estas últimas semanas me atrapó el vértigo y la velocidad; nada es igual que antes. 

El corazón desea que algunas cosas nunca cambien , que se mantengan intactas así como las amas. Congelar nuestros momentos y de paso poner en vitrina de cristal a todos los que amamos para que no les pase nada “malo”. Malo sería que pudiéramos hacerlo. Detener el tiempo y aprisionar el viento alteraría enormemente el fluir de un plan maestro. No lo conocemos, no nos gusta, pero lo que viene conviene y así hay que entenderlo. 

Por ello, aunque mis cantantes favoritos ahora proyecten su rostro en la imagen de una virgen o usen falda en el escenario y yo no sea la misma niña 

  que bailaba sin cesar al ritmo de sus notas; aún así sigo y seguiré curiosa por saber qué me depara el futuro.Diciendo Sí a la vida, bajo cualquier circunstancia, cada mañana.

Los invito a hacer lo mismo. 

No tienes llenadera…

DSC_3525Recientemente he repetido que la vida es un viaje, que hay que vivirlo a plenitud y con entusiasmo sabiendo que algún día se va a acabar. Pues este gran viaje se compone a su vez de pequeños trayectos llamados paseos, vacaciones o escapadas. Tal vez como dice mi agente de viajes; uno no viaja para escapar de la vida sino para que la vida no se nos escape.

Sin embargo en este planear, buscar nuevos destinos e ilusiones habrá alguien que te pueda decir: “¿otra vez?” “qué bárbara, es que tú no tienes llenadera”

¿Saben què?, no la tengan. No se satisfagan jamás de buenos momentos, de belleza, de paz y alegría. Sigan conociendo el mundo que para eso es bastante grande y para eso también trabajan y ahorran. La vida es muy corta, y se los dice una tanatóloga. Dure lo que dure es poco, por eso no se limiten por que a criterio de los demás ya sea mucho o porque alguien les diga que no se puede tener todo en esta vida. Si ellos no pudieron no significa que nadie pueda.

El punto es que no permitan que les corten las alas. Éstas fueron diseñadas para volar. El mismo poco sentido tendría el conservar un águila en un gallinero o tener una vela en casa como adorno y no encenderla nunca para que no se vaya a acabar. Entonces compren un florero o un adorno pero una vela es para encenderse, para que de luz y sí, en efecto se irá consumiendo, pero con la satisfacción de haber sido usada para el fin con el que fue creada. Nuestro fin: ser felices.

Si viajar te hace feliz hazlo. Viaja por tierra, por mar, por los aires, por tu mente, en un libro, en un sueño e inclusive en un beso pero no te detengas.

El juicio de los demás finalmente sirve para dos cosas: 1) para que conozcas quiénes son realmente las personas que te rodean y 2) descubrir qué opinión tienen de sí mismas.La envidia se asoma en muchos comentarios que denotan frustración por lo que ellos no han podido alcanzar y no te olvides que todo lo que decimos tiene más que ver con quien lo dice que de quien se dice.

Si hay quien cree que ustedes no tienes llenadera, tranquilos. La vida no es concurso de popularidad.

Todo lo que sube…

En esta vida todo es un ciclo. Unos más cortos y otros muy, muy largos pero finalmente se cierran. Hoy quiero hacer una reflexión sobre las amistades que se acaban; ¿significa esto entonces que nunca fueron verdaderamente amigos ? No, se puede ser muy amigo en una etapa de la vida y desencontrarte en otra sin poder remediarlo. Todos los seres humanos estamos en constante evolución y van cambiando nuestros gustos, nuestras prioridades y necesidades.

Un amigo es el compañero de trayecto para alguna o varias etapas de tu viaje. Te lo hace más llevadero cuando es cuesta arriba y muy disfrutable cuando hay motivos para reír.

Saber soltar en la vida es muy importante, yo siempre digo que aferrarnos a las cosas, personas, trabajos o relaciones es querer detener el tiempo. Nadie lo ha logrado. Es mejor honrar el paso de alguien por nuestra vida, recordar con nostalgia y sin melancolía los tiempos compartidos. La diferencia entre estos dos términos que equivocadamente usamos como sinónimos, es que la melancolía te hace llegar a creer que todo tiempo pasado fue mejor. La tanatología en cambio, es la herramienta de vida que te invita a no quitar un pie del presente cuando decidas visitar mentalmente el pasado o cuando la idea del futuro incierto te esté inquietando.

Lo mejor está siempre por venir así que aprendamos a decir gracias por lo compartido, desear  luz y bienestar.     El quedarte enojado con alguien significa mantener lazos con él o ella. Decir adiós es justamente eso, dejárselo    a-Dios y por eso ya no debe preocuparnos a nosotros, que en buenas manos lo hemos encargado.

Si una amistad fue una pieza de Lladró muy fino y se rompe por abandono, traición o malos tratos, es imposible repararla. Siempre se verían las uniones y perdería todo su valor. En cambio una pieza de cerámica cualquiera se puede reparar y difícilmente notas dónde se rompió. Por eso lo auténtico y profundo se termina más de tajo y absoluto que lo superficial y social.

Si ya sabemos esta consigna  que todo lo que sube tiene que bajar algún día, pues simplemente disfrutemos cuando estemos en lo alto sin sufrir anticipadamente por cuando habrá de llegar  el momento descender, pero sí valorando lo hermoso que es estar en lo alto y en compañía.

Reitero mi amistad para con todos ustedes, mis lectores.DSCN1215

Necesito mi espacio

026n2cap-1

Qué difícil es pedir esto viviendo en una ciudad de más de 8 millones de habitantes. Necesito mi espacio es un grito desde el interior cuando nos vemos abrumados por demasiadas personas, toma de decisiones o invasión de nuestro entorno vital. La mayoría de las veces nos ocurre esto después de que por nuestro propio pie o voluntad nos ponemos en la situación para que  esto ocurra.

Les cuento: Hace unos días fue un juego de fútbol muy importante entre dos rivales europeos. Esa liga es seguida en casa y disfrutamos viendo los partidos juntos.  Como uno de mis hijos trabaja en domingo decidimos ver el partido en un restaurante cerca de su trabajo para que dando el silbatazo final él pudiera regresar a laborar. Así lo hicimos, precauciones tomadas llegamos con mucha anticipación al lugar y pedimos algo de beber. Nos dieron una muy buena mesa,  amplia frente a una pantalla de televisión gigante. Todo en orden. Cómo era de suponerse a los pocos minutos había un montón de fanáticos esperando mesa y el lugar se había abarrotado. Repito, nuestra mesa era muy grande y nosotros sólo 5 así que, ahí va mi corazón de pollo al ver a hinchas de mi equipo con sus playeras nuevecitas estrenadas esperando de pie ansiosos por disfrutar el partido, ¿por qué no? Ahí voy a ofrecerles que compartiéramos lugar y espectáculo. Tomé mis precauciones  que todos estuviéramos en sintonía, no fuera a ser que esa mesa se convirtiera en ring de box adorando playeras de distintos colores. Mis hijos no estaban muy convencidos con mi idea y trataron de disuadirme de ella, pero no entendí sus razones hasta más tarde.

Debo de reconocer una cosa, amo las palabras pero no todas. En mis épocas había una cosa que se llamaban “malas palabras” y que mi mamá prohibía usar en casa y en la vida en general. Nunca por más enojada que me puedan ver saldrá una de esas “malas palabras” de mi boca. Tampoco me gusta escucharlas y de un tiempo para acá hasta en el teatro creen que está de moda y es cool emplearlas. Pues allá voy, transcurría el primer tiempo del partido , yo  emocionada por un primer gol, todo marchaba bien mientras que los acompañantes de mesa ya consumían su tercera cerveza. Solita  yo me puse la soga al cuello así que ni cómo quejarme. Maldiciones, expresiones y bromas. Todas ellas revesitadas de insultos y palabras altisonantes. Mis hijos y marido me volteaban a ver, ofrecieron cambiarme sus lugares más de una vez y conste que ellos estaban en la mejor ubicación visual del partido. Ni hablar, yo los invité a mi mesa.

Esta anécdota me hizo reflexionar en cuantas veces nosotros mismos nos ponemos en situaciones incómodas por reaccionar sin detenernos a pensar , por impulso o simplemente por altruismo y buena voluntad. Pensamos en otros antes que en nosotros mismos y este desequilibrio nos pasa una factura muy grande.

De este terrible domingo en el que además perdió mi equipo, aprendí dos cosas; nuestro sentido común no es el común de los demás, ni nuestra educación, ni nuestra prudencia. No demos por sentado cosas y esperemos que los demás estén a la altura de lo que nosotros pensamos deberían hacer o decir. Dicho sea de paso la que estaba fuera de lugar era yo, porque entiendo que la pasión y emoción del balón lleva a todos a dejar salir sapos y culebras de su boca ( todos los que no tuvieron  a Doña Nelly por mamá, desde luego). El  segundo aprendizaje es que ya deje yo de ser mamá de todo el mundo, que con los míos ya tengo bastante. Si alguien tiene edad suficiente para emplear así su boquita y  presumir malos modales, pues también la tiene para permanecer de pie esperando mesa en un restaurante.

¿Les suena conocido? ¿Les ha pasado alguna vez? Dejen de invitar personas o situaciones a su vida que luego sólo vengan a complicarles o a echarles a perder el momento. Dense su espacio, no esperen que otros se los den.

Cuando la vida te supera

No hay nada como pedir, es tan fácil. Lo difícil es saberlo manejar cuando la vida lo concede.

Si añorabas trabajo y de pronto lo tienes y de sobra, no se te vaya a ocurrir quejarte ahora porque tienes mucho que hacer. Si deseabas una pareja y ya que la tienes no hallas el tiempo para estar a su lado no pienses en renegar. El universo es una tiendita bien surtida y generosa, basta pedir y tener paciencia para que ese pedido te sea entregado.  Por favor cuando lo recibas acéptalo y atesóralo.

No permitas que la vida te supere porque no logras organizarte, te complicas de más o desequilibras todo tu sistema con preocupación y angustia. Un día a la vez, paso a paso. No olvides que una escalera se va ascendiendo escalón por escalón y aunque al principio lo más probable es que ni alcances a ver a donde llega, si eres constante y firme en tu paso llegarás hasta arriba.

Alguna vez de niña soñé con ser escritora, de jovencita llené muchos cuadernos con ideas, cuentos y poesías. De adulta seguí escribiendo y un día decidí que aquello valía la pena ser leído. Me arriesgué; a que me dijeran que no, a que si se publicaba no gustara, a que pronto se olvidara, en fin, lo solté al mundo.

En el 2011 dejé rodar esa bolita de nieve llamada Cómo curar un corazón roto cuesta abajo al mundo de los lectores, hoy veo con enorme gusto que ustedes han sabido hacerla crecer. Recibieron a Elige no tener miedo y lo acogieron y hoy aceptan felices Viajar por la vida.  Sin duda una avalancha de bendiciones que probablemente se deba a que ustedes adivinan tras sus letras un ser auténtico con  misión en la vida y vocación de escritora y ser feliz.

Uno tiene expectativas, miedos también, pero si controlas éstos últimos la vida se encarga de sorprenderte. Así es que no te agobies y sigue andando, esfuérzate día a día y no dejes de creer.

Recibe, porque mereces. Y repítete eso muchas veces hasta que estés listo para no confundir al universo porque pediste algo para ser feliz y ahora que te lo concedió no sabes cómo serlo.

escalera-recta-bonampak-4

El tamaño sí importa…

Hace unos días fue mi cumpleaños.Desperté con unas mañanitas bien entonadas e hijos y marido con regalos y una tarjeta en las manos. Empezar así el día es insuperable (claro que ayuda que fuera sábado y que ese día jugara el Real Madrid para que todos estuvieran puestos y dispuestos). Mi tarjeta de cumpleaños decía un montón de cosas hermosas y entre ellas destacaba una línea de mi esposo donde decía que algún día sería un ejemplo de “abuela”.

¡Taz! Cómo han pasado los años diría un célebre compositor mexicano. Después  descubro que la dedicatoria de mi más reciente libro Viajar por la vida, es para el futuro y sus posibilidades ( de nuevo unos probables,ojo, no próximos, nietos). La vida me está diciendo algo. Interpreto esto y la tipografía tamaño jumbo de mi tarjeta de cumpleaños como una señal inequívoca que no me estoy haciendo más joven.

Abrazo estos 49 años y todas las bendiciones que han traído, siento en el alma también mis seres queridos que hoy ya no están a mi lado pero que lo estuvieron;  muchos cumpleaños anteriores, muchas celebraciones y momentos de gozo. Atesoro mis recuerdos pero no me entrego a la melancolía.

Sé que muchos de ustedes han perdido seres queridos, relaciones y amores. Trabajos, casas y situaciones y se han acercado a este blog para encontrar luz y esperanza y jamás una queja y lamentación que sólo son señales de baja autoestima.

Este espacio de letras es de ustedes y por ello pongo en sus manos mis anécdotas y aprendizajes, mis momentos felices y los tristes para que juntos les descubramos sentido.

Que no nos gane la nostalgia por quienes ya no somos, que encontremos siempre motivos para sonreír y ver hacia adelante. Que sepamos sentirnos bendecidos por quien está a nuestro lado y eso tenga más peso que las ausencias que puedan rodearnos. Que celebremos la vida porque si bien ésta puede no ser justa, cierta estoy que es maravillosa.

Confieso que tuve que usar anteojos para leer lo que escribieron en mi felicitación, lo único que pude ver sin dificultad fue el letrero en la portada. Por eso concluyo esta aportación con una trillada pero sabia reflexión: El tamaño sí importa, el tamaño de la importancia que tú le des a vivir.

tarjeta cumpleaños

Mis moretones lo prueban

Seguramente para muchos un nuevo año es una ilusión, representa posibilidades de lo que habrá de venir. El 2014 fue un año bueno para algunos y muy malo para muchos. En mi consultorio vi personas esperando con ansia que acabara el año, deseosas que este 2015 los revitalizara y comenzara pleno en fortuna y abundancia. Que así sea. Sólo quiero recordarles que la ley de la atracción no funciona con sólo desear algo, ni tampoco con haber comido 12 uvas al ritmo de las campanadas.

Lograr lo que uno quiere exige constancia y trabajo duro. Voluntad y paciencia, mantener la vista fija en el objetivo el tiempo suficiente para que el rayito de sol que atraviesa la lupa pueda incendiar el papel donde hemos escrito lo que anhelamos. Un proyecto de vida no está constituido por deseos, lo conforman metas, objetivos claros y metodología concreta para alcanzarlos.

Sé que pueden lograrlo y confío en que así será. Los imposibles están en nuestra mente y no en nuestra realidad pero desoigan a todas esas personas que les van a decir que lo que quieren no se puede lograr o está difícil. Que ellos no hayan podido no significa que no pueda lograrse.

Uno de mis objetivos del 2014 fue aprender a andar en bicicleta. Sí, ya sé que no es orgullo que se comparte el que a mis 48 años no supiera hacerlo, pero ya les explicaré en mi próximo libro el porqué de ello. El caso es que no es nada fácil aprender a hacer algo cuando tienes tanto miedo de caerte, cuando te asumes mucho más torpe y frágil de lo que eras a los 7 años.

No supuse que el lograrlo fuera ejemplo ni inspiración para nadie pero hoy que sonrío satisfecha y que voy por nuevas pequeñas metas, pienso que si yo pude ustedes pueden también. Me encantará saber, mis lectores, qué se proponen y luego que me compartan cuando lo hayan conseguido, porque lo van a conseguir. Los 8 orgullosos moretones que poseo ahora, lo prueban.

No les deseo un feliz 2015, les deseo muchos momentos de felicidad en el 2015 y cuando lleguen aquellos tiempos no tan felices (porque eso también es la vida) saben que pueden contar conmigo.

DSC_0590