Ten cuidado con lo que pides…

Sé que he estado muy calladita por aquí. Después de mi última entrada en el Blog, comprendí que hay que tener cuidado con lo que uno pide, especialmente, porque se le puede conceder. Hoy estoy hecha una lagartija metida en casa, comiendo a gusto, disfrutando un poco de sol y sin embargo… no estoy feliz. Ahí está el pero que siempre tenemos que poner los humanos. Siempre hay algo que nos preocupa, que nos angustia, que nos roba la paz.

He estado pensando en escribir y por una cosa u otra no había podido hacerlo. El otro día iba caminando a mi consultorio por ahí de las doce del día y escuché cantar un gallo. Lo juro, en plena avenida se escuchó el cantar de un gallo no muy tempranero, pero sí muy afinado. Eso fue el empujón final para tomar esta computadora y ponerme a teclear.

El mundo está loco; se volvió loco, lo volvimos loco, lo echamos a perder. Los gallos no cantan a la hora que deben, los niños no pueden salir a jugar y convivir con otros niños, nosotros no podemos abrazarnos con amigos ni hacer contacto visual con alguien que te topas en el supermercado. Nos cambió todo, no de la noche a la mañana, fue paulatino, sutil, pero absoluto. Hoy detecto miedo en los comentarios de las personas, se tiene miedo a hacer planes para viajar y desconfianza para realizar cualquier compra o inversión. Nos arrebataron certidumbre, la cual, dicho sea de paso,  en verdad nunca hemos tenido.

Habemos un grupo numeroso y sensible de personas que no queremos rendirnos ante el miedo y que estamos hartos de vivir con la palabra crisis. Que tenemos ganas de viajar, de visitar el mundo antes de abandonarlo, de sonreír y ser felices. Hoy nos tacharían de  inconscientes o «mala influencia» como cariñosamente me llamó una amiga hace poco.

Sí soy mala influencia porque pido rebeldía, porque me niego a entregar mi paz o mi esperanza. Porque no quiero ver todo catastrófico y comentar que se va a poner peor. Porque me alegro de no saber de economía y sí de generosidad. Porque aún no tengo tanto miedo de compartir mis logros y no pienso que alguien  usará esa información en mi contra. Soy malísima influencia porque ya no volteo a ver a nadie para compararme o competir, camino lo que me toca con actitud y con la frente en alto. Por que a pesar de todo lo que está pasando en el mundo, sin ser insensible a ello, yo aún quiero reírme, bailar y lucho por ello.

Por mi profesión, me toca decirle a las personas no lo que quieren oír, sino lo que tienen que escuchar: el despertar de nuevo a la vida, la vuelta a la felicidad después de una pérdida, el cese de la lamentación y añoranza. Yo me la paso invitando a todos a vivir  porque creo que la vida bien vale la pena aunque en ella haya muerte, impunidad, corrupción, maldad y Coronavirus.  En respuesta  a ello, algunos me mandan bendiciones, otros mariposas azules y otros justo me quieren cortar las alas. Sin embargo, mientras las tenga, seguiré volando alto, sola o acompañada, pues sé que cada día estoy un poquito más cerca del cielo y más lejos de la tierra; no por ser una estrella, sino por ser mayor. Nadie se está haciendo más joven y yo, sí tengo prisa por vivir. La ocasión es hoy.IMG_7895

 

8 pensamientos en “Ten cuidado con lo que pides…

    • Muy real lo que dices y como muchas cosas común a casi todos!!
      Me llamo la atención porque hace algunos años pensaba en que necesitaba vacaciones para descansar mi mente y mi cuerpo del trabajo.. el estrés y de lidiar con tener que aceptar el cáncer en mi matriz…
      Y me accidenté… no eran las vacaciones que esperaba.. pero si me quedé un mes y medio en cama, y de ahí una bola de conflictos… indescriptibles.
      En este año vacacione, un viaje muy largo en sólo 3 días así que me sentí muy cansada y pensé que necesitaba algunos días de descanso.. y me accidenté…
      Luego de pasar todo eso.. con problemas económicos y estrés por conflictos laborales, estuve a punto de renunciar.. y me decía… si me voy estaré un mes en casa sin salir… y mira… llevamos 2 meses encerrados.
      Siento que no se pedir como se debe… o que no debí pedirlo.. y aunque se, el mundo no funciona sólo para mí o por mí… algo tuvo que ver.
      Por otro lado sé que muchos necesitábamos parar.. física y emocionalmente… y aunque aún no descubro si saldrá algo bueno para mí… pienso como tú… ya quiero salir y transitar a otra cosa… con miedo… pero quiero salir de nuevo!!

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  1. Me encantó Gaby, es hermoso, la capacidad humana para adaptarnos a lo que sucede ya la tenemos dentro, aprendamos a usarla con sabiduría, para construir una vida con las circunstancias como se nos presenten, ante todo con resiliencia. Un abrazo grande.

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  2. Muchas gracias por compartir su sentir, siempre pienso que uno no esta solo, cada vez que me encuentro con personas que piensan en el bienes tar de otros, que es posible vivir en felicidad pese a todo lo malo que nos rodea, es cuando más acompañada me siento.
    Un abrazo fuerte y muchas gracias por sus libros, con cariño Matilde.

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  3. Celebro tus palabras y más aún, tu mala influencia. Que nadie ¡nunca! merme tus ganas de reír, bailar y viajar. Gracias por la valentía, por decirnos lo que tenemos que escuchar sin que se nos vaya en ello la esperanza. Te quiero… mala influencia…

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