Quiero ser lagartija

Perdonen esta aparente falta de ambición, pero después de pensarlo mucho, he decidido que me gustaría ser lagartija. No una cualquiera, expuesta a los peligros del bosque y a encontrar alguien que quisiera morderme la cola. Creo que mi infancia, al igual que la de muchos de ustedes,  está marcada por haber visto una lagartija con la cola mocha y haber obtenido como respuesta paterna que algún otro animal se la había mordido. El reino animal parecía muy feroz entonces, muy salvaje, pero hoy luce completamente inofensivo en comparación al humano. Quiero ser la lagartija que vive en el pequeño jardín a la entrada de mi casa.

Todos los días cuando llego apurada como siempre con el tiempo muy medido para comer  y volver al consultorio; al abrir la puerta, veo correr avergonzada a una lagartija de mediano tamaño con tonos entre verde y café. Claro que se apena, pues la descubro asoleándose, disfrutando de unos metros de pasto que me han costado muchos años adquirir. Ella, ociosa y perezosa seguro que se levanta tarde, hace sus ejercicios matinales( obvio unas cuantas lagartijas que llamaremos «push ups» para no ofenderla) y después sale a buscar su desayuno. Hay muchas plantas así que seguro que en ellas encuentra un banquete que devora sin culpa hasta quedar satisfecha.

Después de eso todo es asolearse. Cuidarse de vez en vez cuando Lara decide salir a ladrarle a los peatones. No es que tenga miedo de que se la coma, mi perrita sería incapaz, pero es muy pesada eso sí ,y podría pasarle por encima  con toda facilidad. Fuera de esos pequeños inconvenientes, la lagartija goza de un merecido sol, un descanso reparador y cero estrés. Pero claro, cuando escucha la llave en la cerradura y doy el primer paso dentro de mi propiedad, ella corre a esconderse. Nota mi mirada envidiosa porque ella sí fija el calcio con harta vitamina D que le da el sol y no  tiene que tomarla en cápsulas amarillas como tengo que hacer yo. A ella no le preocupa nada, ni el gobierno, ni la inseguridad, ni el Coronavirus, ni la crisis, ni el desempleo. Posee una confianza básica envidiable, unas patas cortas y fuertes ( sin celulitis he de aclarar) con las que corre, es ágil, lista y se la pasa muy bien.

Por todo lo anterior, mi deseo este cumpleaños es convertirme en lagartija al menos por dos o tres semanas. Si Gregorio Samsa lo consiguió en Metamorfosis, no veo porqué yo no.

La verdad es que llego a mis cincuenta y cuatro primaveras llena de vida. Con canas, ya uso lentes, con un gran amor a los pareos largos ( muy favorecedores) y con la mejor familia y amigos que pudiera pedir. Amo lo que hago, tanto, que se me pasan las horas ( especialmente las de sol) bajo techo , casi sin darme cuenta. Me siento muy bendecida y privilegiada.

Gracias a ti, lector de este blog por conocerme tanto, por recibir y por darle oídos a palabras que siempre buscan oportunidad de salir.

Nos vemos pronto, en la vida o en el jardín.

lagartijas tamaño

5 pensamientos en “Quiero ser lagartija

  1. Siempre guapa, amable, dulce, encantadora y muchas cualidades más son las que hacen de ti una persona que atrae a tantas personas… Que tu vida siga dejando tanto amor a tu paso para muchas personas más.

    Le gusta a 1 persona

  2. Como disfrute mucho leer esto Gaby linda. Me di cuenta que estaba sonriendo mientras lo leía, inspiras mucho hacia lo más importante que tenemos, la vida!!
    Gracias por compartir esas palabras.

    Le gusta a 1 persona

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s