10,000 ft de altura

avion

Cuando va uno en un vuelo, el despegue es movidito y luego el ascenso presenta varias turbulencias hasta que el capitán anuncia:” hemos alcanzado los 10,000 pies” y entonces todo cambia. El trayecto se da de una manera más fluida; sin sobresaltos, sin nubes como topes del asfalto celeste. Qué a gusto se está a esa altura donde casi, casi puede uno olvidar que está volando.

Considero que la vida se parece mucho a esta experiencia. Por temporadas enteras navegamos por encima de los problemas, hasta decimos frases como “ hace mucho que no se muere nadie de la familia” o “qué en paz hemos estado últimamente”. Ya sé que lo decimos con miedo, como en voz bajita para que el destino no se de cuenta que estamos ahí. Queremos pasar desapercibidos de las tragedias y dolores. Acompañamos a quienes sufren pero desde una trinchera  donde pensamos en ellos  como “ pobrecitos”,  pero que bueno que a nosotros no nos pasó nada.

Irremediablemente todo lo que sube debe de bajar y el avión vuelve a descender para poder aterrizar. De nuevo cruzamos la línea de los 10,000 ft. y todo se vuelve complicado hasta que un rebote te hace darte cuenta que finalmente  estás en tierra.

La vida, este fascinante movimiento perpetuo lleno de subidas y bajadas,  hay que aprenderla a vivir. Nada de creer en aquel mito de que si uno era bueno en la vida le iba a ir bien. A los buenos les pasan cosas buenas pero a los malos también. Debemos de saber estar arriba y disfrutarlo entendiendo que no durará para siempre y luego aguantar las bolsas de aire sabiendo que tampoco serán permanentes. Todo pasa, de hecho lo único bueno de lo malo es que pasa. El chiste está en saber mantener un equilibrio entre optimismo y realidad, una postura agradecida para los buenos momentos y de fuerza y resiliencia para la parte más complicada.

La Tanatología nos ayuda como herramienta de vida porque es la teoría de la esperanza. Es la que te recuerda que hay luz al final del túnel y que lo que viene conviene aunque  no lo hayas  planeado así.

Sé que resulta muy complicado soltarnos y ser buenos pasajeros, seguro que algunos de ustedes van frenando con su pie en el suelo en un intento desesperado por tener el control de la situación. Sin embargo, la vida a veces nos pide soltar, dejar ir y nos pone muchas oportunidades para aprenderlo. Las cosas no pasan literalmente para que aprendas, pero ya que pasaron podemos extraer significado de ellas y crecer a partir de eso.

Deseo para ustedes un vuelo alto, que si no lo han hecho todavía, crucen la barrera de los 10,000 ft y disfruten el trayecto. Saben que ahí estaré cercana, cuando sea hora de bajar.

viajar

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2 pensamientos en “10,000 ft de altura

  1. Y así Gaby querida, con las diferentes experiencias y actividades de la vida diaria, nos damos cuenta que todo tiene sus topes, sus momentos difíciles… Desde ir a la oficina con un tráfico de horror…. hasta pasar por un bache en el carro… desde levantarse aunque estés desvelado… pero todo eso pasa… y al pasar podemos ver esa luz al final de túnel… ese rostro de la pareja sonriendo, esa risa de los hijos… ese abrazo del amigo… y un sinfín de detalles que tiene esta hermosa aventura llamada vida…

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