Necesito mi espacio

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Qué difícil es pedir esto viviendo en una ciudad de más de 8 millones de habitantes. Necesito mi espacio es un grito desde el interior cuando nos vemos abrumados por demasiadas personas, toma de decisiones o invasión de nuestro entorno vital. La mayoría de las veces nos ocurre esto después de que por nuestro propio pie o voluntad nos ponemos en la situación para que  esto ocurra.

Les cuento: Hace unos días fue un juego de fútbol muy importante entre dos rivales europeos. Esa liga es seguida en casa y disfrutamos viendo los partidos juntos.  Como uno de mis hijos trabaja en domingo decidimos ver el partido en un restaurante cerca de su trabajo para que dando el silbatazo final él pudiera regresar a laborar. Así lo hicimos, precauciones tomadas llegamos con mucha anticipación al lugar y pedimos algo de beber. Nos dieron una muy buena mesa,  amplia frente a una pantalla de televisión gigante. Todo en orden. Cómo era de suponerse a los pocos minutos había un montón de fanáticos esperando mesa y el lugar se había abarrotado. Repito, nuestra mesa era muy grande y nosotros sólo 5 así que, ahí va mi corazón de pollo al ver a hinchas de mi equipo con sus playeras nuevecitas estrenadas esperando de pie ansiosos por disfrutar el partido, ¿por qué no? Ahí voy a ofrecerles que compartiéramos lugar y espectáculo. Tomé mis precauciones  que todos estuviéramos en sintonía, no fuera a ser que esa mesa se convirtiera en ring de box adorando playeras de distintos colores. Mis hijos no estaban muy convencidos con mi idea y trataron de disuadirme de ella, pero no entendí sus razones hasta más tarde.

Debo de reconocer una cosa, amo las palabras pero no todas. En mis épocas había una cosa que se llamaban “malas palabras” y que mi mamá prohibía usar en casa y en la vida en general. Nunca por más enojada que me puedan ver saldrá una de esas “malas palabras” de mi boca. Tampoco me gusta escucharlas y de un tiempo para acá hasta en el teatro creen que está de moda y es cool emplearlas. Pues allá voy, transcurría el primer tiempo del partido , yo  emocionada por un primer gol, todo marchaba bien mientras que los acompañantes de mesa ya consumían su tercera cerveza. Solita  yo me puse la soga al cuello así que ni cómo quejarme. Maldiciones, expresiones y bromas. Todas ellas revesitadas de insultos y palabras altisonantes. Mis hijos y marido me volteaban a ver, ofrecieron cambiarme sus lugares más de una vez y conste que ellos estaban en la mejor ubicación visual del partido. Ni hablar, yo los invité a mi mesa.

Esta anécdota me hizo reflexionar en cuantas veces nosotros mismos nos ponemos en situaciones incómodas por reaccionar sin detenernos a pensar , por impulso o simplemente por altruismo y buena voluntad. Pensamos en otros antes que en nosotros mismos y este desequilibrio nos pasa una factura muy grande.

De este terrible domingo en el que además perdió mi equipo, aprendí dos cosas; nuestro sentido común no es el común de los demás, ni nuestra educación, ni nuestra prudencia. No demos por sentado cosas y esperemos que los demás estén a la altura de lo que nosotros pensamos deberían hacer o decir. Dicho sea de paso la que estaba fuera de lugar era yo, porque entiendo que la pasión y emoción del balón lleva a todos a dejar salir sapos y culebras de su boca ( todos los que no tuvieron  a Doña Nelly por mamá, desde luego). El  segundo aprendizaje es que ya deje yo de ser mamá de todo el mundo, que con los míos ya tengo bastante. Si alguien tiene edad suficiente para emplear así su boquita y  presumir malos modales, pues también la tiene para permanecer de pie esperando mesa en un restaurante.

¿Les suena conocido? ¿Les ha pasado alguna vez? Dejen de invitar personas o situaciones a su vida que luego sólo vengan a complicarles o a echarles a perder el momento. Dense su espacio, no esperen que otros se los den.

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4 pensamientos en “Necesito mi espacio

  1. Hola Gaby,leo con mucho placer sus palabras.y hoy yo tambien digo nesecito mi espacio.y eso lo digo litetalmente ya que,por cuestiones de la vida me encuentro sin un hogar y vivo en un hostel rodeada de muchos joveneS ,estudiantes y otros no,y a veces se torna un tanto insoportable esta situacion debido a las risotadas y el bochinche que hacen.pero bueno ,me refugio en hacer cosas que me hagan mas llevadera la situacion,como leer sus palabras.tengo una prima que viajo a Mexico y le encargue que me traiga el libro : Elige no tener miedo .ojala me lo consiga.sin mas me despido.hasta pronto!!!! Dory.

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  2. Hola Gaby, el destino hizo que te encontrara lamentablemente por la pérdida de mi bebe a mis casi ya 9 meses de gestación, todo estaba listo y nunca hubo un motivo de alarma, todo lo contrario, sin embargo el destino, la vida, Dios, cambio los planes y ahora estoy luchando por salir adelante. Siempre leo cuando escribes algo nuevo en tu blog y hoy en particular me identifico mucho con el tema. Yo he notado que después de lo sucedido me he vuelto “un poco más egoísta” y creo es bueno hasta cierto punto y con quien lo sea, antes me preocupaba más por los demás y por que todo saliera “perfecto”, incluso llegaba hacer cosas para que lo demás estuvieran bien (llámese familia, pareja, amigos) aunque para mi no fuera lo que deseaba hacer en ese momento. Ahora hago más lo que yo quiero y deseo, no me mortifico tanto por los problemas de los demás y apoyo hasta donde puedo y debo, creo tengo muy grabado que cuando sufrí por todo lo que pasé era solo mi pena y mi dolor y la de nadie más, entonces ahora lo aplico al revés, si alguien tiene un problema, sea chico o grande (el ejemplo de las personas paradas en pleno en partido) no me preocupo tanto, simplemente digo no es mi problema, el día de mañana volveré a tener algún otro y solo yo soy la que sabrá que hacer o no.

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  3. Hay Gaby, cuanta razón tienes y aprendiste de esa experiencia. Que hacer cuando las circunstancias te empujan a ser mama de hermanos y padre? No se ni como salir de ahí. Cierto, aprendes pero a veces no tienes ni para donde moverte y hay que hacerlo. Mil gracias por compartir tu aprendizaje.

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  4. Gaby, fallecio mi esposo Hace tres años.
    Veo que mi espacio es grande estoy sola, y busco llenarlo con lo que hacia antes, pero no me satisface, anteriormente disfrutaba haciendo mis actividades, ahora comienzo haciendo algo y luego lo dejo.
    Me siento como una hoja al viento que se mueve sin rumbo.
    no le encuentro chiste a la vida
    si voy de viaje, – no es lo mismo que cuando estaba mi esposo- duramos 41 años de casados.
    No hayo en que ocupar mi espacio en algo que me satisfaga.
    -Y busco no estoy inmovil-

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